“Mama”, “ama”, “mare”, “nai”

Faltaría a la verdad si dijera que recuerdo el primer día que cualquiera de mis cuatro hijos me llamó “ama”. La mayor debió hacerlo hace unos 32 años y el más pequeño hace veintiuno aproximadamente. Ha pasado mucho tiempo y, sin embargo, es una palabra que sigue emocionándome cuando la escucho.

Por otra parte, yo ya no la pronuncio para llamar a la mía porque ya falleció. Mi “ama” fue la causa de muchas cosas: me dio la vida, cariño, ejemplo de valentía y tesón; fue una mujer excepcional y además, la responsable de que me dedicara al periodismo y/o de que conociera la existencia de las “raquetistas” o “señoritas pelotaris”. Mujeres, vascas, catalanas, madrileñas, extremeñas, riojanas, andaluzas… que llenaron los frontones de toda nuestra geografía durante la posguerra y que también fueron madres a pesar de que un ministro de franco afirmara que la práctica del deporte las dejaría estériles. Muchas raquetistas tuvieron hijos y algunas de ellas, siguieron jugando después durante años. El frontón les ofreció una profesión, fue el medio para sacar a sus familias adelante en una época y una sociedad que no veía con buenos ojos que las mujeres trabajaran y, menos aún, practicaran un deporte con el que además, ganaran un salario.

mujeres pelotarisAlgunas raquetistas se fueron a Cuba y a México por mantener a sus maridos e hijos que se quedaron en España, como las mujeres que después, han llegado aquí desde Sudamérica, Polonia, Rumanía… con el mismo propósito: trabajar para ofrecer a sus hijos una vida estable.

Me habría gustado regalar a mi “ama” “El silencio de Clara Lyndon” porque de no haber sido por ella nunca la habría escrito y, también porque sé que se habría emocionado con su lectura. La novela habla de familia, de raíces, de hogar. Un hogar en el que hay mucho de esas mujeres que me descubrió, las raquetistas, mucho de ella misma y, en general, de cualquier madre que, como yo, agradece cada día el poder serlo.

Un libro, un abrazo y una flor se me antojan el mejor regalo para el día de la madre. Con mi novela abrazarás y ofrecerás flores a la tuya.

¡Feliz día de la madre!

El silencio de Clara Lyndon: resumen

Bath, Inglaterra, 1995. Máire acaba de regresar del hospital con su abuela, Clara Lyndon, que durante sus delirios, la oyó hablar en euskera. La joven le pregunta qué secretos le oculta y Clara le confiesa toda la verdad sobre su existencia, de dónde venía y el por qué la vida la llevó a adoptar una nueva identidad.

Antes de ser Clara Lyndon fue Miren Arrúe, una joven vasca a quien ficharon en plena posguerra para jugar como raquetista profesional en los frontones que bullían de actividad, apuestas y negocio por toda España. Su talento y valentía la hicieron dueña de su vida y la ayudaron a enfrentarse con coraje a cada una de las dificultades que se le presentaron a lo largo de su vida.

El Madrid que Miren conoció era una capital que se recuperaba de la guerra, las chicas de la raqueta triunfaban y descubrían una ciudad llena de oportunidades. Miren vivirá un amor tan apasionado como peligroso, con consecuencias que cambiarán su destino y el de las mujeres que un día decidieron ser libres.

LAS MUJERES RAQUETISTAS EN LA POSGUERRA

Una novela que, a la vez que recupera un capítulo necesario de la historia de las mujeres, nos cuenta la emocionante vida de Miren Arrúe. Su infancia en Eibar, el descubrimiento de la amistad y la pasión profesional en Madrid, sus decisiones sentimentales y amorosas y, finalmente, el mágico momento en el que la vida le brindó una segunda oportunidad.