Dónde nace la inspiración

¿Tal vez debería ser más precisa y decir “dónde nacen mis novelas” o “dónde nace la inspiración” ?
Nacen en la experiencia en la vida, en la propia, en la ajena, y también de la imaginación. Las novelas son, al menos en mi caso, una mezcla de lo que hay, de lo que hubo, de lo que fue y de lo que me habría gustado que hubiera.

Quienes me conocen saben que hace años publico un blog www.hablemosdoctor.com y que hace poco tiempo ha salido a la venta mi primera novela “Rocío en el corazón”. Mientras en el blog, recojo fundamentalmente conversaciones con personas que padecen alguna enfermedad (crónica o severa) y a quienes en una gran proporción he conocido de forma “causal”, la novela, valga la redundancia una historia de ficción, relata la vida de una mujer que cuarenta años después desvela que nada a su alrededor tiene que ver con lo que fue, es una historia de desarraigo, de lucha y de amor en todas sus dimensiones.
No obstante, ¿tienen enfermedades y ficción algo que ver? Mucho.
De la misma forma que, por ejemplo, autores de novelas históricas se documentan e investigan sobre cada detalle de la época, los personajes o hechos de relevancia que les pueda interesar, a mí, las conversaciones del blog me ayudan a conocer un poco más los sentimientos del ser humano en la enfermedad y la adversidad. Me ayudan a estar en contacto con una forma de vida, la enfermedad, que está ahí en el día a día de al menos la mitad de la población. Una forma de vida que tarde o temprano nos afecta a todos y que sin embargo, mientras no llega tratamos de eludir e incluso ignorar.
Por eso, aunque la trama sea pura ficción, los personajes deben de ser lo más reales posibles y sus vidas una mezcla agridulce de felicidad y esperanza combinadas con sufrimiento, dolor, e incluso muerte. Que nadie piense que las “conversaciones” de Hablemosdoctor, tenían el objetivo de documentar en este sentido la novela “Rocío en el Corazón” que nació de otra causalidad, ya que su objetivo fue y es hoy día, divulgar de una forma veraz el sentimiento y emociones de las personas en la enfermedad.
Pero todo queda, y al final, cobra sentido porque la vida fluye y nos nutrimos y aprendemos de nuestras propias experiencias y si somos observadores, de las ajenas. No podemos ignorarlas porque como he dicho, tarde o temprano todo llega.
En este orden de cosas, de vez en cuando a este “sitio” trasladaré algunas de las conversaciones de www.hablemosdoctor.com u otras que haya mantenido porque si, simplemente porque la experiencia de la persona con la que me haya encontrado me parezca interesante y por ende quiera compartir.
Hoy es el caso de la conversación que mantuve al inicio del verano con Tato Sainz Quintana, director de la Fundación Recal, y alcohólico en recuperación. Creo que cualquier persona de mi edad (54 años) conoce a alguien de nuestra generación que “cayó” en ellas, o lo que es peor todavía, que tienen hijos que lo han hecho, hermanos… algo que resulta absolutamente estremecedor. Y como bien dice Tato, “la mejor prevención es la información”.
Es una conversación larga y pausada, sincera y valiente porque Tato comparte en ella su experiencia en la droga, su lucha en la recuperación, su trabajo como terapeuta en el centro que dirige y su inquietud por lo que todavía queda por hacer: “Aunque no somos culpables de nuestro pasado, sí somos responsables de nuestro futuro”

conversación con Tato Saenz Quintana

 

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